Tuve la enorme suerte de haber
entrado a la música desde muy chico por los dos caminos (casi
simultáneamente, aunque suene raro): el de
aprender "por música" y el de "tocar de oído".
De este último rescato la posibilidad de entrar en
contacto con la música en su estado más puro. Es decir, simplemente:
hacerla. Y del primero la de conocer músicas
de otras épocas y autores y el poder dejar escrito lo que pudiera uno
componer. Es decir, no tan simplemente: conocerla.
Pero siempre
observé la disociación entre ambas formas de acceder a la música:
músicos muy bien formados académicamente pero que "no
transmitían música" y músicos muy musicales pero que, en cierta forma,
trabajaban con un techo en sus posibilidades de composición o
improvisación, limitados por no conocer lo
que la Teoria
de la Musica codificó
a lo largo de los siglos.
Debe hacer
algo más de 25 años que doy clases de música,
y cada año me enfrento al hecho de ponerme a enseñar los mismos temas
haciéndome preguntas de por qué esto se llama así, o dónde está el fondo
lo que la Teoría
dice que es tal o cual cosa.
Los que
estamos del lado del enseñar música: ¿realmente sabemos la
profundidad de la relación entre sonidos o solamente lo que la
Teoría nos dijo?
¿Alcanza para conocer la música comprender los cálculos matemáticos que
sólo son descriptivos de lo que ella puede hacer pero no la explica en
cuanto a su naturaleza? ¿Le damos el lugar
que la Teoria
de la Musica merece tener como codificadora
de la música después de la música y
no antes?
¿O vamos a
creer que primero alguien estudió el sonido, observó las propiedades
físicas del mismo, elaboró las escalas posibles a partir de esas
propiedades, se sentó luego y dijo: "¡Voy
a inventar la Música!"?
Esta última pregunta suena ridícula pero muchas
veces nos manejamos con los conceptos teóricos como si no fuera tal.
¿Puedo
explicar lo que es un semitono si no sé muy bien lo que es un tono?
¿Puede contestarme la pregunta anterior la
visualización en un teclado? ¿Es eso un
semitono? ¿Dos teclas? ¿Se inventó primero
el teclado y luego la música, o el teclado fue un excelente invento para
ordenar lo que la música ya tiene?
¿Puede ser la
música un quebrado? ¿Puede ser la música el
multiplicar el numerador por 3 y el denominador por 2?
¿Es la música
un tetracordio superior y uno inferior?
¿Es el tiempo
fuerte "tan fuerte"
como creemos? ¿No será que el tiempo fuerte
es fuerte porque recibe con sus brazos todo lo anterior?
¿No está la carga mayor de las cosas en los tiempos
débiles y la descarga en el fuerte siguiente?
¿Como entiendo la relación fuerte-débil?
¿No nos habrá
mentido la Teoria
de la Musica pretendiendo ser lo que no
es?
Estas y otras tantas preguntas han sido
cotidianas a lo largo de mi experiencia enseñando.
¡Qué buenos momentos en las clases cuando uno
explica los intervalos y describe una 8va. o
5ta. justa y algún alumno pregunta:-
"¿Por qué se le llama
justa?"
Todas las
vueltas que uno tiene que darle en la cabeza
para tratar de entender varios porqués que la Teoría
no explicó porque se limitó a "describir",
hicieron que yo me apasionara cada vez más
en la búsqueda de esos orígenes.
¿Cómo se ha
llegado a sostener un sistema teórico que tiene mucho más que ver con
cálculos y números que con la música en sí?
A partir de mi
experiencia musical como intérprete y docente fui encontrando algunas
respuestas y maneras de comprender la naturalidad de la música
intentando llegar a una forma de aprenderla comprendiendo sus elementos,
experimentando desde distintos puntos de vista, y luego,
especialmente luego, viendo lo que la Teoría
dijo de ellos.
Digo que fui
encontrando respuestas porque no creo haber inventado nada.
Primero, porque seguramente a algún otro se le habrán ocurrido caminos
semejantes y segundo, sobretodo, porque creo
que nadie puede ser dueño de lo que las cosas son por naturaleza. Y
menos, sentirnos dueños de ellas porque le descubrimos algún secreto o
particularidad.
Y la idea
principal no es hacer una nueva Teoria
de la Musica o quemar
todas las partituras existentes y reescribirlas mejor. Eso sería
ridículo desde el vamos. A la Teoría
tradicional hay que dominarla por completo,
en ambos sentidos: dominar como sinónimo de
conocer todo lo que dice, pero especialmente dominarla para manejar
uno mismo la situación con
respecto a lo escrito y la música por hacer,
y no que nos haga creer cosas que sabemos que la música no tiene.
Y de eso se
trata lo que propongo: rescatar lo natural de la música, observar
la evolución que va teniendo cada elemento a lo largo de la Historia
y cómo cada uno de ellos puede ser punto de partida de otros,
y que todo es mucho, mucho más fácil de lo que parece.
Lic.
Gustavo Hernández
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