Si, pero...
by Cecilia
(Quilmes, Buenos Aires, Argentina)
Este artículo me toca de cerca ya que comencé a tocar el violín hace menos de un año, y tengo 21. Mi opinión básicamente es que hay que tener un buen profesor -y hacerle caso! Desde luego uno como principiante quizás no tenga las herramientas para evaluar eso, pero yo puedo asegurar que JAMAS he tenido un dolor ni de espalda, ni brazos, ni muñecas ya que comencé a tocar prácticamente sin vicios, con las posturas adecuadas a la ejecución. Es un arduo camino, pero SE PUEDE. Decir que yo no apunto a ser profesional, sino amateur "aceptable", pero más allá de los 5 primeros meses de frustación inicial (!!!) -porque el violin puede ser muyyy ingrato, y más si es de mala calidad- tiene su lado altamente gratificante, que justifica al máximo todo el esfuerzo; esa sensación indescriptible cuando el "Arroz con leche" "te sale!!!" o el "Twinkle, twinkle, little star" del Suzuki.
Con calma, perseverancia y tenacidad se va creando el hábito de la práctica diaria y a conciencia, y les aseguro que dá sus frutos.
Un saludos afectuoso para todos!!!