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ZOLTAN KODALY

"Música para Todos"
a 123 años de su nacimiento

por Natalia Cháneton
Equipo MusicaClasicayMusicos.com
Profesora de Piano y Clavecinista

a Takács, Jószef, "Ota" (1926-1988)

"...La música es una parte indispensable de la cultura humana universal. Aquellos que no poseen conocimientos musicales tienen un desarrollo intelectual imperfecto. Sin música no existe hombre completo integral..." Zoltán Kodály

 

De todas las figuras que contribuyeron al desarrollo de la pedagogía musical durante el siglo XX, Zoltan Kodaly es tal vez una de las más significativas y más recordadas en el mundo. Polifacético e incansable en su labor, no contribuyó solamente a sentar las bases de una de las escuelas más efectivas y profundas de la educación musical, sino que además colaboró en la construcción de una identidad, plena de riqueza y personalidad en la construcción de la música húngara, en su trabajo sostenido e incesante de etnomusicólogo, recopilador, docente, crítico musical y compositor.

Nacido en Kecskemét, Hungría, el 16 de diciembre de 1882, e hijo de un ferroviario melómano, inicia sus estudios en Galánta (localidad a la que luego dedicará muchas de sus danzas más famosas).

Posteriormente continúa su formación como músico en la Academia Ferenc Liszt, en Budapest, paralela a su formación en la Academia de Ciencias (siguiendo los deseos de su familia), de la cual fue miembro honorario años más tarde. Es en la Academia de Música en donde se educa bajo la tutela de Hans Koessler (1853-1926), también maestro de Ernst Dohnanyi (1877-1960) y Béla Bartók (1881-1945), aprendiendo piano y otros instrumentos de cuerda (en especial, cello).

Desde muy joven, Zoltán manifestó una gran admiración por la estética de Brahms y Debussy, pero pronto su estilo se fue impregnando de una musicalidad típica de la zona, con sus formas, ritmos y melodías tan característicos. Esta búsqueda de identidad se manifiesta no en un nacionalismo vacuo heredado de los últimos preceptos del romanticismo, sino en la hasta entonces preponderante indefinición estilística y colonización cultural sufrida bajo el dominio imperial de Austria, en donde en ciertas etapas llegó a prohibirse el uso cotidiano del propio idioma húngaro. Ya finalizados sus estudios, y después de doctorarse (también) en letras, Kodály partió en un viaje de investigación, con la intención de recopilar y clasificar para su tesis un sinnúmero de melodías populares.
A este trabajo se sumó más tarde el también compositor e investigador Béla Bartók con quien compartió durante años  una monumental tarea de investigación sistemática, recopilación y planes de educación, además de una estrecha amistad y los innegables laureles de haber dado inicio a la "nueva música húngara".

La labor de ambos es hoy una de las más grandes tareas de la etnomusicología mundial y es reconocida en todos los ámbitos de la música académica: en los años de investigación, llegaron a recopilar más de 100.000 melodías.

El fruto de estos años de trabajo se encuentra hoy documentado en el Corpus Musicae Popularis Hungaricae de 1951, una síntesis del eje paradigmático de sus investigaciones y métodos de enseñanza.

Luego de estos viajes de estudio, el carácter de las obras de Kodály se hace cada vez más personal, más intenso y de mayor identidad nacional, abarcando los géneros vocal e instrumental, aún bajo los esquemas del sistema tonal, pero sosteniendo la fortaleza de un idioma nuevo y de una incalificable belleza.

De sus mejores obras se recuerdan particularmente la ópera Háry János de 1926, las Danzas de Galanta para orquesta de 1933, Psalmus hungaricus (para tenor, coro y orquesta, la obra que lo consagrara a la fama mundial), las Variaciones del Pavo Real, la Missa Brevis de 1945 y el Tedeum Budavari, sin contar su recopilación de miles de canciones, y sus incontables composiciones para coro.

Muchas de estas obras fueron dirigidas por Toscanini, Mengelberg, Ansermet y Furtwängler; y él mismo supo dirigir también en Inglaterra y Holanda.

A partir de los resultados de sus años de investigación y con algunos cargos docentes en la Academia de Budapest, Kodály ofreció junto a Bartók numerosos conciertos y a la vez que proseguía con sus composiciones, gestaba también su magnánime proyecto educativo. Entre sus alumnos, se contaron artistas como Antal Doráti (1906-1988) o Georg Solti (nacido como György Stern, 1912-1997).

Acaso uno de sus aportes más significativos al mundo de la música nació de este mesiánico proyecto educativo, erradicar el analfabetismo musical en Hungría, bajo un único lema: "Música para Todos".

Para esto, desarrolló un sistema de educación musical orientado a las escuelas públicas, siempre manteniendo la identidad nacional en las formas musicales de raíz folklórica.

Zoltán consideraba, al igual (y más allá) que otros de sus contemporáneos, que la música era una herramienta de fortaleza de una nación, y una fuente de riqueza espiritual. En 1947 desarrolló el llamado "plan de los 100 años", destinado a la formación de una identidad cultural en la educación general y también especialmente a una formación coherente para los artistas y profesionales de la música y el arte. El futuro de una identidad musical consolidada, se basa siempre en una educación sistemática y sostenida desde los niveles iniciales.

Su sistema basado en los pilares de la voz humana y el folklore musical, alimentados por otros conceptos más específicos como el sistema del "do móvil" (o "solfeo relativo"), hicieron de su pedagogía una rica fuente de conocimientos artísticos para miles de niños y niñas y hombres y mujeres en todo el mundo.

Los últimos años del Maestro no fueron poco fértiles. En 1954 comenzó a dirigir el recientemente fundado Instituto de Investigaciones de la Música Folklórica de la Academia de Ciencias; luego fue subdirector de la Academia Húngara de Música, y a estos nombramientos se fueron sumando los cargos de Doctor Honoris Causa en numerosas universidades del mundo, más el cargo de Presidencia de la Comisión de Musicología, etcétera.

A los 87 años de edad, y ya disfrutando de los frutos de su inagotable afán por la pedagogía y por la enseñanza de la música al mundo no sólo húngaro, Zoltán Kodály muere en Budapest, el 6 de marzo de 1967.

Un merecido homenaje entonces al Maestro Kodály, a 123 años de su nacimiento, en la búsqueda de que nuevos maestros y músicos iluminen igual -sin juzgar métodos- el camino de una educación musical para todos.

 

 

 

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