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CORO POLIFONICO NACIONAL
DE CIEGOS


"Alfarero de Sueños"
Homenaje al Mtro. Carlos Larrimbe

por Osvaldo Guzmán
(especial para ADICORA - Asociación de Directores
 de Coros de Argentina)

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Año 1942. Ante las puertas del viejo edificio de la calle Bolívar 431 de la Capital Federal hay un Joven, un joven de tan sólo veinticuatro años, director de coros, docente y excelente organista. Lleva en sus manos una maleta en la que porta sus sueños de alfarero, la arcilla de sus proyectos y las ilusiones de su espíritu visionario y soñador.

Tras el umbral hay un mundo desconocido para él, la Escuela para Ciegos Adultos General San Martín. Ya en sus funciones de profesor de música, impulsa la formación de un coro de la institución, en principio integrado solamente por voces masculinas. La sangre vasca que corre por sus venas lo llevan camino adelante; pergeña la idea de un coro profesional que además de constituir un medio idóneo de expresión artística, represente también una fuente laboral digna para los ciegos y disminuidos visuales. Es momento de golpear puertas, de pedir ayuda; así consigue la adhesión en primer lugar del director de la escuela profesor Juan Carlos Álvarez, del oftalmólogo Roberto Beltrán Núñez y de la señora María Adela Ayarragaray de Pereda, persona de influencia en las esferas oficiales de la época.

Es el 2 de febrero de 1947; en la Escuela General San Martín ¡todo es alegría, todo es bullicio! Veintinueve jóvenes estrechan filas en torno al joven maestro para escuchar la buena noticia: ¡Ha sido creado el Coro Polifónico Nacional de Ciegos! Cuando las voluntades se aúnan, cuando los esfuerzos de todo un grupo se suman en pos de un objetivo, el éxito está asegurado en gran medida.

Aquellos primeros 29 coreutas que fueron cual arcilla en las manos de un alfarero de sueños,  copiaban  su material por la mañana, ensayaban sin descanso  por la tarde y en las mentes y en los corazones crecía una ilusión. El alfarero moldeaba su obra con empeño y amor, día a día, soñando con su obra terminada, transmitiéndole vida, insuflándole la firmeza de su fe y de sus convicciones.

El alfarero puso su alma en la obra que realizaba, le entregó su pulso. Y por un raro designio de Dios, en la Semana Santa de 1947, en la Iglesia Del
Salvador, la arcilla tan amorosamente trabajada se volatilizó de las manos del artista y cual Ave Fénix retornando de sus cenizas se convirtió en sonido.

El artista, Carlos Roberto Larrimbe, tal el nombre del alfarero de sueños, de pie, con los ojos inundados de lágrimas contemplaba absorto el milagro. Se había concretado la primera presentación en público.
Larrimbe convoca al profesor Ladislao Juan José Scotti para desempeñar las tareas de subdirector y encuentra en él a un colaborador infatigable.
Con esfuerzo y dedicación se alcanzan las primeras metas: El 21 de junio de 1954, el Coro canta junto a la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el maestro Teodoro Fuchs, el Réquiem de Mozart.

El conjunto es distinguido en 1956 por el Círculo de Críticos Musicales con una mención extraordinaria. En 1958, el Consejo Británico y Círculo Musical Santa Cecilia, le otorga un premio estímulo a la trayectoria. En 1960, el Coro canta el Himno de la India, en un acto oficial ante la ilustre visitante Indira Ghandi.

En lo personal, ingresé al Coro por concurso el 1º de octubre de 1968; mi primera participación con el Coro en concierto tuvo lugar el 16 de diciembre de ese año en el Club Italiano de Monte Grande y guardo en mi corazón una rara mezcla de alegría, emoción  y tristeza. Alegría por el debut, emoción porque todavía resuenan en mis oídos los primeros compases del "O Vos Omnes" de Tomás Luis de Victoria, obra con la que abrimos el fuego esa noche.

Los lectores tal vez se preguntarán el motivo de mi tristeza: Ese fue el último concierto de Carlos Roberto Larrimbe al frente del Coro Polifónico Nacional de Ciegos. Iniciamos las actividades de la temporada 1969 conducidos por Scotti; el 28 de marzo llegó la infausta noticia: Víctima de un infarto de miocardio había fallecido Larrimbe. Bajo la dirección de Scotti, que contó con el acompañamiento en la subdirección del maestro Norberto Grosso, el Coro comienza a recorrer el país con más asiduidad.

Debemos mencionar la gira de 24 días del año 1970, en la que el Coro ofreció cincuenta y cuatro conciertos por poblaciones de la Patagonia y el sur de Chile. Con dineros de su patrimonio personal, Scotti costeó el viaje de ida y vuelta al país trasandino, haciendo presentaciones en la Catedral de Punta Arenas en la que el Coro cantó un Te Deum el 26 deabril , constituyendo esta fecha la primera actuación internacional del conjunto y un concierto en la ciudad de Puerto Natale, para regresar a nuestro país y completar las presentaciones en Río Gallegos.

A partir de 1971, el Coro solemniza los actos oficiales de la Catedral de Buenos Aires, con asistencia de autoridades nacionales, cuerpo diplomático e invitados especiales. El Coro tuvo el honor de cantar las Misas que celebrara Juan Pablo II en sus visitas de 1982 y 1987 y fue recibido por el Papa Polaco en la Nunciatura Apostólica de Buenos Aires.

Scotti se alejó de sus funciones en 1983, asumiendo como Director el maestro José Cicero, contando como subdirector al maestro Fernando Terán. En 1991 asume la subdirección el maestro Osvaldo César Manzanelli y por renuncia de José Cicero se hace cargo de la dirección. En el año 2000 es nombrado por concurso como director del Coro. Con Manzanelli, el Coro frecuenta el repertorio sinfónico-coral y participa en numerosos encuentros corales; la política de este período es proyectar al Coro en el ámbito musical argentino.

En el año 1994 y después de recorrer diferentes dependencias oficiales, el Coro Polifónico Nacional de Ciegos "Carlos Roberto Larrimbe" encuentra su verdadero lugar en la Secretaría de Cultura de la Nación. Los sucesores de Larrimbe han continuado la obra, poniendo al servicio de la misma las nobles herramientas de sus talentos, en busca de una perfección que siempre exige un paso más adelante.

Después de sesenta y tres años, el Coro Polifónico Nacional de Ciegos es una hermosa realidad y un orgullo para el país, ya que es el primer conjunto coral en el mundo integrado en su totalidad por ciegos y disminuidos visuales.

Para el fundador, Carlos Roberto Larrimbe, por su visión de futuro, suobservación de la realidad laboral de las personas con capacidades diferentes, por su tenacidad y convencimiento en pos de su objetivo, cabe la sentencia del filántropo William Morris:

"Si hay una palabra que pueda yo pronunciar, si hay una obra que pueda yo hacer, si hay una acción que pueda yo realizar, ¡diga yo esa palabra, haga yo esa obra, realice yo esa acción, porque nunca más he de volver a pasar por aquí!".

Osvaldo Guzmán

 

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Un Maestro Aún no calificada
Es un testimonio que emociona y deja muchas enseñanzas, en resumen... ¡¡ilumina!! Cada vez que tengo oportunidad de ver al Coro Polifónico de Ciegos …

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