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Carlos Visnivetski (1944-2010)
"Memorias de un Músico"
Autobiografía escrita en el año 2006
(pág. 6)

SEGUNDOS CINCO AÑOS EN LA BANDA DE LA JEFATURA (1972-1976)

Por el año 1971 los jefes de la Fuerza Aérea obligaron al "Tano" a renunciar y  la Banda fue "desactivada"  (evidentemente, el "de esto depende" fracasó definitivamente). A los jefes no les gustaba que hubiera tanta gente dedicada a la música, cuando podía estar haciendo cosas más útiles para la Fuerza. Por otra parte, según decían los viejos suboficiales de la Banda, el Comandante en Jefe que estaba en ese momento tenía antiguas diferencias con el Tano y ésta era su oportunidad para saldarlas.

Durante un tiempo dividieron la Banda en dos mitades y cada mitad tenía la misión de "reforzar" a las bandas de Morón y Palomar. Luego, la transformaron en otra banda más pequeña, de tipo militar, permitiendo a los que querían irse que así lo hicieran. Varios compañeros consiguieron trabajo en otras bandas u orquestas. Algunos quedaron en la Fuerza pero cambiando de especialidad. Recuerdo un violoncellista que era además relojero, y entonces pasó a desempeñarse como "especialista en instrumental de aviones"; otro compañero, que tocaba el clarinete, era estudiante del profesorado de Geografía, entonces pasó a revistar como "especialista en meteorología". Cualquier cosa era mejor que estar en una banda militar.

Con Liliana hicimos un viaje por Rosario, Resistencia y Corrientes, ciudades en las que me entrevisté y toqué para  los respectivos directores de sus respectivas orquestas. Recuerdo que fui a tocar al departamento del director de la Sinfónica de Rosario, Jorge Rotter, que casualmente era quien me había antecedido como encargado de la Biblioteca del Collegium Musicum. Estuve a punto de firmar el contrato en Corrientes pero decidimos que era mejor "malo conocido que bueno por conocer".

Volví a firmar contrato por otros cinco años (1972-1976) para tocar en esa banda militar que tuvo como sede la Sección Militar del Aeroparque y cuya "sala de ensayos" fue construida de urgencia aprovechando uno de los arcos del  puente del ferrocarril, a continuación del famoso "Guindado" y a la vuelta del Planetario. La banda tenía un nombre larguísimo, inversamente proporcional a su calidad musical: "Banda de Música y Guerra de la Jefatura Militar del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina..." y un director medio milico que venía de una de las bandas militares de la Fuerza  Aérea en Mendoza y que sentía una cierta antipatía general por los músicos que habían pertenecido a la Banda Sinfónica y otra antipatía particular y específica para el que suscribe (nunca supe si era porque no le gustaban los oboístas o no le gustaba mi apellido)...

Para confirmar este comentario puedo relatar lo que me sucedió a fines de 1972, precisamente el 25 de noviembre. Como yo trataba de realizar otras actividades musicales además de la banda, en más de una oportunidad me coincidieron dos o tres funciones en el mismo día y a la misma hora (eso es algo que suele sucederles a los músicos)... Por esa fecha yo estaba colaborando con la Orquesta de Cámara del Conservatorio Nacional, dirigida por el Maestro Isaac José Weinstein. El Maestro tenía prevista una actuación importante, ni más ni menos que en el Teatro Nacional Cervantes, apoyando al Coro "San Juan Bosco" del Seminario Saleciano de Ramos Mejía. Me ofreció participar como solista en la ejecución del Doble Concierto para Flauta Dulce y Flauta Travesera de Telemann, junto a mi compañero Juan Alberto Duca. Todo iba bien con los ensayos, pero el diablo metió la cola y a los de Boca Juniors se les ocurrió inaugurar la "Ciudad Deportiva" (o algo así) e invitar a nuestra banda a tocar el Himno Nacional, justo en el mismo momento en que yo tenía que tocar el concierto en el Teatro Cervantes. De nada sirvieron mis ruegos al director de la Banda. No me daba autorización para faltar. No quedaba más remedio que suspender el Concierto de Telemann. Entonces al Maestro Weinstein se le ocurrió una idea fatal: hablar por teléfono con el director de la Banda y pedirle por favor que me dejara asistir. Yo le advertí al Maestro Weinstein que el director nos iba a meter presos a los dos, pero él ya había tomado la decisión. Al día siguiente, el director me llamó a su despacho y me dijo: "¿Vos le diste mi teléfono a tu maestro?" (yo temblaba). "Bueno. Para que veas que soy un tipo justo, te voy a autorizar a que hagas tu concierto el sábado, pero el lunes te presentás arrestado a las siete de la mañana y no salís hasta el viernes".

Uno o dos años después de firmar el contrato conocí al Maestro Jorge Fontenla, que estaba buscando músicos para armar la futura famosa  orquesta de la Universidad de San Juan, que inició sus actividades en 1973. Yo lo llamé por teléfono y  le informé que si bien me interesaba mucho pertenecer a esa orquesta, no podía hacerlo en ese momento pues tenía contrato hasta fines del 76. Me tomó un examen en su propio departamento, en la calle Yerbal, a una cuadra de Primera Junta. En esa oportunidad toqué oboe y también corno inglés y él me prometió que me iba a tener en cuenta en el momento en que terminara mi contrato con la Banda. Después de eso volvimos a cruzarnos varias veces (Buenos Aires, San Juan, General Roca, Bahía Blanca) y llegamos a hacernos buenos amigos.   

Justamente  esos años últimos con la Banda fueron los del retorno de Perón, la masacre de Ezeiza, López Rega y la Triple A, los comienzos de los Montoneros, la caída de Isabel Perón y la instauración del "Proceso", o sea que mi función en la banda tenía más que ver con lo  militar que con lo musical y yo ya no podía seguir soportando esa situación.

Cuando cayó Isabel tuve que estar acuartelado durante una semana. La orden que teníamos era "primero tire y después pregunte"... Aunque durante esa semana estuve bastante tiempo con el FAL (fusil automático liviano) bajo el brazo, también tuve muchísimo tiempo libre, sentado en una oficina, tiempo que aproveché pues, debajo de la chaquetilla verde de combate, tenía suficiente papel pentagramado como para hacer la transcripción íntegra para vientos del Concierto para Oboe y Cuerdas de Alessandro Marcello.

En otra oportunidad tuve que estar de guardia toda la noche en Aeroparque. Era una pequeña casilla con una mesa y un gran ventanal. Hacía muchísimo frío y me quedé dormido. Justo pasó un jefe en un jeep y me pescó. Cinco días de arresto. Y yo no podía explicar en el Teatro Colón o en el espectáculo de Antonio Gasalla que tenía que faltar cinco días porque estaba arrestado... Así que, con la ayuda y la colaboración de Liliana decidimos que no volvería a firmar contrato, aunque momentáneamente me quedara sin trabajo.

Para fines de 1976 hubo un concurso en la Sinfónica Nacional. Fontenla había dejado San Juan para ocupar el cargo de director titular en la principal orquesta del país. Por supuesto presidía el jurado. Se presentaron nueve oboístas y yo no tenía la menor esperanza de ganar. Pero Fontenla volvió a tener la oportunidad de escucharme y recordar nuestro pacto de pocos años atrás. Apenas terminado el concurso me llamó y me comunicó que el solista de corno inglés se iba a fin de año. Justo, justo.

Dejé la Banda el 31 de enero de 1977 y tuve la inmensa suerte de enganchar, dos meses después y gracias a aquellos dos  furtivos encuentros con Fontenla, un contrato por un año en la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan, que tenía su sede en el famoso Auditorio. De esta etapa hablaré más tarde. Pero, revisando papeles viejos, me encontré con una curiosa tarjeta que ya había olvidado por completo. La debo haber redactado y distribuido a fines de 1976. Impresa sobre una gruesa cartulina, dice textualmente:

"Me resulta muy grato dirigirme a Usted para desearle mis mejores augurios en el año que se inicia. Al mismo tiempo aprovecho para informarle que he obtenido la baja de la Banda de Música y Guerra de la Fuerza Aérea (ex Banda Sinfónica) y, al no haber puestos libres en los organismos musicales, me encuentro sin ocupación y con todo mi tiempo disponible. Por lo tanto, le ruego tenerme en cuenta ante toda posibilidad de trabajo, incluidos cambios o suplencias, en la seguridad de que será rápidamente atendido... etc., etc.,..."

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