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Entrevista a Yury Pronin*

Natalia Cháneton - Redacción Claves Musicales
* Realizada online en noviembre de 2007

Yury Pronin es un prolífico y activo compositor actual, que sorprende por su versatilidad, seriedad y apertura para los diversos lenguajes de la música.

Nacido en Rusia en 1938, perseguido durante largos años por el gobierno soviético y emigrado a Chile en 1992, ha tenido una larga carrera como intérprete, compositor y director. En 1958 obtuvo su título de Licenciado en Teoría de la Música y Composición, bajo el  patrocinio del Mtro. Dimitri Shostakovich.

Muy recientemente, y en estrecha conexión con Claves Musicales, ha compuesto la hermosa obra "Álbum Infantil", una serie pedagógica de diez piezas para piano (de la que también realizó versiones en otras instrumentaciones : para cuerdas, vientos, estilo jazz, etc.), dedicándose así a un área poco explorada -y más de las veces olvidada por los compositores modernos-: la composición didáctica para estudiantes.

En esta breve entrevista, Pronin nos habla de su formación, sus experiencias y sus ideales pedagógicos y musicales.  

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R. : ¿Cómo comenzó su camino en la música? 

Y. P. : Nací en Leningrado (originalmente San Petersburgo[1]), Rusia. Mis padres eran ambos pedagogos titulados.

Mi madre, parvularia, se encargó de sacar a los niños del lugar en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, en que los alemanes bloquearon la ciudad de Leningrado. El camino a nuestra ciudad por el hielo del Lago Ladoga fue bombardeado insistentemente pero logramos salir y nos hospedamos en la ciudad de Ivanovo donde vivían mis abuelos maternos. Antes del fin de la guerra mi padre (herido) fue dado de baja del ejército y quiso que yo tuviera una herramienta para sobrevivir, enviándome a mis siete años a la escuela de música a estudiar el acordeón.

Después de unos años, ya terminada la guerra, nos trasladamos a la región de Moscú a la ciudad de Stupino, y allí continué mis estudios del instrumento. Mis profesores se percataron de que tenía oído absoluto, talento para la música y un promisorio futuro en ella y creyeron que era conveniente que estudiara piano.

Mi padre sólo quería que supiera acordeón para sobrevivir, pero no quería que fuera músico profesional, por lo que rechazó pagar mis estudios. Debido a eso, me becaron para seguir estudiando piano en la Escuela Profesional de Música y luego ingresar al Conservatorio Gnesini en Moscú.

R. : ¿Qué lo atrajo hacia la composición?

Y. P. : En Stupino ya había comenzado a componer para expresar mi opinión y sentimientos, y mi música logró tener bastante éxito, transmitiéndose en la radio local y dándome a conocer en diversos periódicos. Por eso, cuando ingresé al Conservatorio me pareció más importante estudiar directamente composición musical clásica y seguir piano sólo como un complemento.

En el Conservatorio Gnesini de Moscú tuve la suerte de estudiar con importantes profesionales de la música, tales como Alexey Stepanov (armonía), Henryc Litinsky y después Alexander Chugaiev (contrapunto), quien me presentó al gran maestro del siglo XX Dimitri Shostakovich (1906-1975) del cual él había sido alumno. Aunque yo no estudié directamente con Shostakovich, él fue patrocinador de mi tesis de grado en Composición en Gnesini y me cuento hasta ahora como su eterno discípulo.

Como tenía que valerme por mí mismo en lo económico, ya que mi padre no podía costearme los estudios y la beca que recibía no era suficiente, no pude rehusar una invitación a participar como pianista en una Jazz Big Band que tocaba en restaurantes. En ese época en la Unión Soviética el jazz era considerado un arte burgués y por lo tanto no era del agrado de las autoridades. Sin embargo, había algunos lugares especiales para extranjeros y también tocábamos en ellos.

Aunque al comienzo de mi formación yo tenía prejuicios sobre el jazz como música de "bajo nivel", me di cuenta de que a través de su lenguaje se podía expresar una música de verdadera inspiración, cosa que sostengo hasta hoy. Tengo una opinión y disposición diferente a cómo se toca el jazz hoy día, en que la improvisación en una interpretación muchas veces se sale de contexto. En mi opinión, la improvisación debe seguir la forma y el esquema armónico de un tema dado y expresar el punto de vista, sentimientos y ánimo del intérprete al respecto.
En mi trabajo creativo puedo expresarme tanto en estilo "clásico-docto" como también en estilo de jazz.

R. : ¿Cómo influyó el régimen soviético en su vida personal y artística?

Y. P. : Es difícil de explicar brevemente esta influencia, por todo lo que representan -en la formación cultural de una persona- tantos siglos de historia. De todos modos, cabe decir que todas las artes en la Unión Soviética giraban en torno a los ideales políticos de la época, aunque el nivel profesional era muy alto por las influencias de la Rusia Antigua y parcialmente de Europa occidental.

Mi vida personal fue perturbada y me sentí permanentemente marginado porque los servicios de inteligencia del estado me impedían desarrollar libremente mi vida y tener trascendencia como músico profesional. En aquel entonces yo tenía relación con personas extranjeras -algo que estaba estrictamente prohibido-, entre ellos una pianista chilena que había sido discípula de Claudio Arrau. Ella, por estar casada con un diplomático, tuvo que dejar su carrera de música, pero pese a eso pudo continuar relacionada con el ambiente musical y somos buenos amigos hasta hoy día.

Al comenzar la Perestroika de Gorbachov la vigilancia sobre mi persona se minimizó y pude participar con mi trabajo creativo en grandes empresas de radio y televisión y con importantes orquestas, coros, cantantes y estrellas de la vida artística en la Unión Soviética. Como calculaba que este "remanso" podía no durar mucho, aproveché la primera oportunidad que tuve para emigrar a otro país.

R. : ¿Por qué Chile?

Y. P. : En el año 1991 cayó el régimen comunista en la Unión Soviética y, después de tantos obstáculos, por primera vez me surgió la posibilidad de salir del país. Al mismo tiempo, llegó a Moscú el Sr. James Holger (quien fue durante tiempo Embajador de Chile en la Federación Rusa) y habiendo sostenido una larga amistad con él, me propuso viajar a Chile, otorgándome la visa correspondiente y una carta de presentación. Aunque actualmente considero que Chile no es el país más adecuado para desarrollar una carrera de músico profesional, yo no contaba en ese momento con otras opciones, así que en 1992 emigré a esta nueva tierra.

R. : ¿Qué es el "Álbum Infantil"[2]?

Y. P. : En mi relación con la Revista Electrónica Claves Musicales me contacté con Natalia Cháneton Takács, que, además de su participación en la Revista, es profesora de piano, clavecinista y se especializa en la docencia para niños. Considerando esto último, ella me confidenció la carencia y necesidad de repertorio pedagógico contemporáneo: así fue que me comprometí a crear algunas piezas, ofreciéndole un material docente-didáctico para alumnos pequeños de piano. Al comenzar este trabajo tuve además la idea de realizar un ciclo de diez piezas.

El Álbum Infantil es un ciclo que pretende musicalizar las vivencias de un niño en un día de su vida. Pensé en lo que siente un niño al despertar; al pensar o ver a su madre, a su padre, a su abuelita; al jugar con su peluche antes de levantarse; al salir a jugar con los amigos o amigas; al disputar con ellos un juguete; al conciliarse, al reposar observando la TV; al irse nuevamente a dormir. Como lo indiqué, en un comienzo la idea era la creación de piezas para la interpretación sólo en piano, pero se me ocurrió ampliar el ciclo agregando partituras para la interpretación de otros instrumentos con la finalidad de que los niños escucharan la misma música pero producida por ellos y también en otros estilos como por ejemplo el jazz. Finalmente, concreté también la idea de arreglar esta música para orquesta sinfónica en forma más desarrollada y ampliada. Así nació un proyecto de concierto didáctico para niños incluyéndose una profesora que en la interpretación explica a los oyentes el contenido correspondiente.

R. : ¿Cuáles son sus ideales pedagógicos? ¿cómo intenta ponerlos en práctica a través de sus obras?

Y. P. : La formulación de mis ideas pedagógicas es un tema demasiado extenso (a propósito, cabe mencionar que me encuentro escribiendo un libro en el cual las desarrollo in extenso), pero mi idea principal consiste en no sólo presentar el material a los alumnos, sino, a través de un método, explicar la lógica de procedencia de tal o cual asunto, o sea: no sólo mostrar que las cosas "son así", sino también "porqué" son así. En breve, para enseñar música se requiere indicar el qué, el cómo y el para qué. Considero que es importante dar a conocer al alumno la forma las obras (su estructura morfológica, su esquema armónico, etc.) para que el alumno puede interpretarlas concientemente; no sólo con la técnica.


[1] Nota de la R: San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia (luego de Moscú), está ubicada en la Región de Leningrado, nombre que compartía con la ciudad durante el período soviético (1924-1991). Entre 1914 y 1924 fue conocida, de hecho, como Petrogrado. Fue fundada por el Zar Pedro El Grande en 1703 y, desde entonces, ha cumplido con el destino para el que fue creada: ser una de las "ventanas al mundo" de Rusia a Europa.

[2] Para conseguir la partitura en versión digital, pueden escribirnos a la dirección de mail albuminfantil@clavesmusicales.com