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"El Hechizo de las Imposibilidades"
- crónica de un concierto de música contemporánea-

escribe Rafael Compte
colaborador de MusicaClasicayMusicos.com
 

FICHA DEL CONCIERTO

Fecha: Domingo 25 de octubre de 2009.
Lugar: Centro Cultural Recoleta, Sala Villa Villa (Buenos Aires, Argentina).


Encuentro de Arte Sonoro TSONAMI.
Proyecto Germina.Cciones.
Estreno de obras de compositores argentinos, compuestas en el Taller Ceibo, dictado por Luca Belcastro (Italia).

Intérpretes: Ensamble Hilarión (Dir: Ramiro Soto Monllor), integrado por  Florencia Ciaffone (violín), Anabel Tascon (viola),  Fernando Vivier (cello), Guillermo Irusta (flauta), Constancia Moroni (clarinete), Ignacio Svachka (percusión), Tomás Furque (piano) y Constanza Panozzo (soprano).
"El Camarón" Orquesta de Cámara Grande (Dir: Marcelo Katz).

Programa (obras y compositores):
Rasopáramo
- Luciano Giambastiani
Nudo -
Fernando Manassero
Enigmático afluente (Haiku) - Silvia Rivero
La última inspiración -
Pablo Serravalle
Bancos - Betiana Charny
Cero - Diego Taranto
Desglaciación - Maximiliano Zapata Icart
Un abismo encendido de miradas - Patricia Martinez
Improvisación 32 músicos - A cargo de "El Camarón" (Orquesta de Cámara Grande) dirigida por Marcelo Katz.

 

 

“Que me den lo finito, lo definido, la materia que puede servir a mi operación, en tanto esté al alcance de mis posibilidades. Ella se me da dentro de sus limitaciones. A mi vez le impongo yo las mías."


Igor Stravinsky. Poética Musical (1939-1940)

 

 

El día domingo 25 de octubre se estrenaron obras de ocho jóvenes compositores argentinos en el marco del Encuentro de Arte Sonoro TSONAMI. Las obras seleccionadas fueron compuestas para el Taller Ceibo, dictado por Luca Belcastro en julio de este año. La consigna inicial era componer obras de máximo dos minutos y hasta dos instrumentos, en unos casos, y máximo cinco minutos y hasta cinco instrumentos en otros. Estos últimos podían ser elegidos entre los ocho disponibles en el Ensamble Hilarión (violín, viola, cello, clarinete, flauta, soprano, piano y percusión).
 

Aun cuando las obras debían hallarse dentro de estos márgenes impuestos, el resultado fue ampliamente heterogéneo. Fue evidente que aquello que aparentemente restringe puede ser utilizado como disparador de desarrollos inusitados. Es lo que Olivier Messiaen denominó "el hechizo de las imposibilidades". Se trata de abrirse camino a través de las limitaciones circunstanciales y/o autoimpuestas; de sortear obstáculos para "encontrar el propio lenguaje, la propia voz". Esta es la definición de la música del s.XXI para Patricia Martínez, la compositora de Un abismo encendido de miradas. Para Diego Taranto, autor de Cero, el trabajo consistió en "la adaptación de una limitación a un interés estético", porque "el condicionamiento no es necesariamente negativo", puede ser "fuente de motivación", es "valorable, más que lamentable".

 

 

Cero de Diego Taranto. 25/10/2009

 

Cómo convertir posibles obstáculos en posibilidades reales parece ser la pregunta clave. Un camino recorrido por D. Taranto es la "visión del instrumento como un medio musical más amplio que el connotado por el repertorio clásico o tradicional." Es válido también el establecimiento de relaciones dialécticas con la tradición en diferentes grados. Un abismo encendido de miradas de Patricia Martínez está basada en Pien d'amoroso affetto de Giulio Caccini (1546-1618), pero también en la interpretación que hace de esa obra Alfred Deller. Una doble demarcación de límites.
 

La barrera temporal fue, en ciertos casos, salvada con métodos para la concentración de la expresión como los explorados en el Haiku de la literatura tradicional japonesa. La obra Enigmático afluente de Silvia Rivero fue presentada por ella misma como un "haiku musical".
 

Cómo reaccionar ante los condicionamientos se revela como el tema central. Las restricciones pueden volverse directrices de un camino no antes transitado. De esta manera, la labor del compositor se ve favorecida al circunscribir el campo de acción, porque lo infinito no es inteligible. La forma en que interactuamos con nuestro entorno es convirtiéndolo en objeto de estudio, cercando su campo de significación: poniendo límites. Es ahí cuando liberamos nuestras energías humanas y, paradójicamente, en el proceso de creación deshacemos lo andado para reencontrarnos con lo indeterminado una vez concluida la obra. Lo definido nos ha servido durante su gestación, pero una vez que se muestra el resultado de la creación, lo dejamos atrás, como se hace con el camino previamente transitado, que nos sirvió para llegar al lugar desde donde emprendemos nuestra marcha.

 

Rafael Compte
colaborador de MusicaClasicayMusicos.com

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