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DEMOCRATIZAR LAS
ORQUESTAS SINFONICAS
2da parte

La necesidad de una legislación que permita trabajar a los directores argentinos


p
or el Mtro. Jorge Gabriel Fontenla

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Nota de la Redacción: antes de leer esta nota, los invito a leer su 1ra. Parte haciendo clic aquí.

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Estimado Gabriel:

En primer lugar me pregunto y te pregunto si, frente a un artículo firmado por alguien que deberá hacerse cargo de sus dichos, es ético publicar comentarios anónimos, o "firmados" con el nombre pero sin el apellido, o solamente con iniciales. No estoy seguro pero me parece que no.

Y hablando de quienes sí firman, estoy en todo de acuerdo con Germán Calvo sobre la relativa utilidad de una legislación, sobre todo en nuestro país donde las leyes no siempre se cumplen. Toda su nota me pareció brillante, falta ética y sobran comportamientos mafiosos,  un adjetivo que no usé en mi artículo pero que resulta muy apropiado para las situaciones que describo en algunas de nuestras orquestas.

S
ólo me parece que una legislación serviría, aunque sea, para poner el tema en debate y brindar alguna protección a varios directores jóvenes que no pueden decir lo que yo digo, pues serían destruidos por los poderosos, cosa que a mí, a esta altura, ya no me importa.

El primer paso es la legislación. Luego habrá que luchar para que se cumpla. De hecho hay ya dos Diputados Nacionales que se han comunicado conmigo para interesarse en el tema.

En cuanto a la persona que dice que generalizo, parece no haber leído bien. Al decir
"algunas" orquestas, "algunos directores", etc. no estoy obligado a decir cuáles. Cada quién sabrá y muchos saben a quiénes me refiero.

Algunos comentarios son directamente insultantes, especialmente por su ignorancia sobre mi persona y mi trayectoria y no merecen  respuesta,  pero pensando en el comentario del profesor Sánchez trato de contestarle, pues compartiendo la opinión de algún colega, este es el punto más difícil
:  cómo y quién le pone el cascabel al gato diciendo a los instrumentistas cosas que no quieren escuchar.

Intentemos.

Primero voy a contar que las dos veces que fui elegido Director Titular, fue por votación de las orquestas en cuestión. En una de ellas, la Orquesta Municipal de Córdoba, lo fui por la votación unánime de sus integrantes y de su director saliente, el Mtro. Herbert Diehl.

En esa misma orquesta, al retirarme después de casi dos años de labor, fui honrado en el concierto de mi despedida, por uno de los músicos de la orquesta, que representando a sus compañeros me despidió “como a un amigo”.

Siempre fue mi actitud la del buen trato hacia los músicos, la defensa irrestricta de sus condiciones de trabajo y la promoción de sus cualidades artísticas motivándolos permanentemente para tocar como solistas, etc.

A propósito, siendo titular, y cuando me llovían propuestas, nunca me dediqué a los intercambios. Por el contrario, invité a directores de nuestro país, y me cansé de dar la oportunidad de tocar a jóvenes solistas.

Esto me hace merecedor hoy de la amistad y el respeto de muchos instrumentistas de nuestro país.

Por eso, en la legislación que propongo, si leyeron bien, abogo por los mejores sueldos, condiciones de trabajo, etc. para los músicos precisamente.

Ahora bien, de ahí a estar capacitados para elegir directores hay una distancia que no todos los instrumentistas profesionales, integrantes de nuestras orquestas, están en condiciones de transitar. Los músicos de una orquesta no son todos iguales. Los hay de todo color y pelaje, excelentes, sublimes algunos, respetuosos, estudiosos de su instrumento y de cada parte que se pone en el atril,  indiferentes, canallas, en fin, como en todo grupo humano, incluidos por supuesto nosotros los directores.

Y esto además en nuestro país, donde reina la ignorancia, donde algunos instrumentistas creen que pueden transformarse de la noche a la mañana en directores, como si nosotros por haber dirigido cientos de conciertos quisiésemos transformarnos en el solista de fagot, sin haberlo nunca estudiado, así de ridículo.

No me gusta hacer nombres, y al artista a quien voy a nombrar seguro que no le gustaría, me voy a tomar el atrevimiento pidiéndole disculpas, para referirme a un músico de Cuyo.

Admiro profundamente a Narciso Benacot. Su libro sobre el violín es de lectura obligada en todos mis cursos de dirección y texto fundamental en la Cátedra de Violín, de la Escuela de Música que fundé y dirijo en la Prov. De Río Negro.

Y como Narciso hay muchos, muchísimos, pero NO SON TODOS.

No me opondría jamás a que profesionales de la talla de Benacot, o del mismo Sánchez por caso, opinaran sobre directores,
pero, queridos instrumentistas, lamentablemente conozco a otros...

En la legislación que propongo, hablo de destinar una parte de la programación a directores argentinos que demuestren solvencia y antecedentes, y además también debería haber por lo menos un par de conciertos para jóvenes directores, y lo mismo cabe decir para los solistas.

Quiénes
deberían elegir a estos directores y solistas no está en mí decirlo. Se supone que en la elaboración de un proyecto de ley deberían participar muchas personas en relación con nuestra actividad y con la cultura en general, entre ellos me gustaría ver, también,  a los mejores instrumentistas de nuestras orquestas.

Finalmente, mi apelación a los tribunales de cuentas.

Así como algunos fiscales actúan de oficio, bien que mucho menos de lo deseable , ¿no existirá algún profesional de las ciencias económicas, algún Contador Público Nacional que aunque sea desde el mas lato sentido común se pregunte, investigue, indague en el uso que hacen del presupuesto algunas orquestas sinfónicas?.

En nuestro país donde existe una pavorosa cantidad de pobres, con la salud y la educación públicas colapsadas cuando no destruidas, ¿es posible que nadie se haga preguntas?.

Pues señores, algunas orquestas sinfónicas son cajas bobas, verdaderos agujeros negros donde se dilapida de manera vergonzante el presupuesto contratando a directores y solistas extranjeros (algunos verdaderos mamarrachos) muy al paladar de algunas damas patricias, cuando contratando a excelentes profesionales argentinos se evitaría esa práctica que roza la malversación de dineros públicos.

La última vez que dirigí la Filarmónica de Mendoza, en
el año 2008, me contaban los percusionistas (excelentes por cierto), que la orquesta no poseía instrumentos de percusión. Que ellos llevaban los suyos.

¿Habrán comprado a la orquesta los accesorios de percusión, o seguirán con la encantadora moda cuyana de elegir titulares extranjeros que al mismo tiempo son titulares en otros países?

Y si me permiten Sres.
contadores, siendo que el mundo de la música clásica es el mundo de las mistificaciones y los prejuicios, de la ignorancia y el cholulaje, les quiero decir que para meterse con las orquestas no hace falta conocer a Beethoven ni a Brahms, ni siquiera gustar de ellos ni mucho menos ser un “melómano”.

Simplemente ser un profesional o un funcionario honesto.

No quiero terminar sin mencionar que en Tucumán este círculo vicioso se torna en virtuoso pues el responsable máximo de la cultura es un artista, pianista excepcional, hombre criterioso y sapiente, Mauricio Guzm
án, y el Titular de la Orquesta Estable no es argentino, pero se ha comprometido intensamente con nuestro país y su cultura, haciendo arreglos para orquestas juveniles de la provincia, entre otras actividades siendo un verdadero ejemplo, y en donde además está Gustavo Guersman realizando desde la Universidad un trabajo excelente que lleva mas de dos décadas.

Mtro. Jorge Gabriel Fontenla (ver Curriculum)
Director de Orquesta Argentino
D.N.I. 8.436.333

 

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