logo for musicaclasicaymusicos.com

CHISTES DE CANTANTES
Humor Musical


Dos tenores místicos

Dicen que, tras la apariencia simpática de ambos, existe un gran odio entre Luciano Pavarotti y Plácido Domingo. Sin embargo, el azar hizo que una tarde se encontraran en el Aeropuerto Kennedy, cruzándose sin posibilidad de ignorarse. Cuentan que se produjo el siguiente diálogo:

LP: ¿Cómo anda, Plácido? Tanto tiempo sin vernos.

PD: Excelente, Luciano, vengo de un concierto en la Scala de Milán, con el teatro completamente colmado y mi actuación fue realmente fabulosa. Tuve que salir a saludar 35 veces, y una estatua de la Virgen María , que se encontraba a la derecha del escenario, lloró. ¿Y vos, Luciano? ¿Qué tal tus conciertos?

LP: No te imaginás, Plácido, lo que fue mi concierto en esta bella ciudad de New York. Canté como nunca había cantado a teatro lleno, arias, canzonettas, bises, y cada vez la gente aplaudía más y más. Tuve que salir a saludar 62 veces y, al final del concierto, se produjo un hecho increíble: desde una cruz tamaño natural que había al borde del escenario, se liberó Jesús y, viniendo hacia mí, me abrazó y me dijo: "vos sí que cantás bien, no como ese otro gallego maldito que la hizo llorar a mamá."

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 2


¿Cuál es la diferencia entre una soprano y un terrorista?
Que con un terrorista se puede negociar.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 6


En el último acto de la ópera "Don Giovanni" de Mozart hay una estatua que en un momento dado es reemplazada por un cantante real, un bajo (El Comendador). ¿En qué momento uno se da cuenta de que el cambio ha tenido efecto? Cuando la estatua parece ser más rígida.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 7


¿Cuántas sopranos hacen falta para cambiar una lamparita?
Hay tres respuestas correctas, veamos:

a) Una soprano. Ella sostiene la lamparita y el mundo gira a su alrededor.
b) Dos sopranos. Una para sostener la Coca Light y la otra para conseguir
alguien que lo haga.
c) Cuatro sopranos. Una para cambiar la lamparita y tres para quitarle
la silla de debajo.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 8


¿Y Mimí? (anécdota operística)

Hace unos años estábamos ensayando "La Bohème" de Puccini en el Teatro Argentino de La Plata (Argentina), cuando la soprano que hacía el rol de Mimí (cuyo nombre no viene al caso), quién sabe por qué súbito ataque de divismo decidió dar un portazo y abandonar la obra en el ensayo general.

A pesar de que no había doble para reemplazarla, el director decidió continuar con el ensayo general. Haciendo gala de gran profesionalismo, el resto del elenco siguió cantando aunque con cierta incomodidad, puesto no debe ser nada fácil cantar una ópera sin la protagonista.

Todo siguió como si nada, aunque con un poco de nerviosismo. Como es sabido, en el último acto, Mimí, sumamente enferma de tuberculosis, aparece (y más tarde muere entre sus amigos) acompañada por su amiga Musetta, que la ayuda a entrar porque está muy débil.

En ese momento tan dramático, cuando se abre la puerta entra Paula Almerares que hacía el papel de Musetta sosteniendo en sus brazos ¡el vestido de Mimí colgado de una percha! y cantando como si nada: "C'e Mimí, c'e Mimí che mi segue e che sta male" (Es Mimí, que viene conmigo y está muy mal).

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 8
(anécdota enviada por la lectora Silvia Candelo, oboísta)


¿Cuál es la diferencia entre una soprano y una cobra?
Una es mortalmente venenosa: la otra es sólo un reptil.

¿Cómo darse cuenta de que hay una cantante en la puerta?
Porque no sabe cuándo entrar.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 12


¿Cuál es la formación de un cuarteto vocal masculino?
Tres hombres... y un tenor.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 13
(enviado por la lectora Susana Sánchez)


¿Cuántas contraltos se necesitan para cambiar una bombilla de luz?
Dos: una que la cambie y otra que le diga "¿no está muy alto para vos?"

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 14
(enviado por la lectora Mercedes Rodríguez)


Para cantantes interesados en dominar el idioma alemán

La lengua alemana es relativamente fácil. El que sabe latín y está habituado a las declinaciones lo aprende en seguida. Esto lo dicen los profesores de alemán en la 1ra lección. Y comienzan a enseñar "der", "des", "dem", "den", "die" y dicen que luego va TODO SEGUIDO.

Es sencillísimo: para verlo claro, vamos a un ejemplo. Primero, se toma un libro de alemán. Es un magnífico volumen, forrado en tela, publicado en Dortmund, y trata de los usos y costumbres de los Hotentotes (en alemán, Hottentotten).

Cuenta que los canguros, (Beutelratten) son capturados y metidos en jaulas, (Kotter), cubiertas con una tela (Lattengitter) para protegerlos de la intemperie. Esas jaulas se llaman en alemán jaulas cubiertas de tela (Lattengitterkotter) y cuando tienen dentro al canguro, a esto se le llama Lattengitterkotterbeutelratten, el canguro de la jaula cubierta de tela.

Un día los Hotentotes arrestaron a un asesino (Attentater), acusado de haber matado a una madre (mutter) hotentota (Hottentottermutter), madre de un niño tonto y tartamudo (stottertrottel). Esta madre toma en alemán el nombre de Hottentottenstottertrottelmutter y su asesino se llama Hottentottenstottertrottelmutterattentater.

La policía lo ha capturado y metido en una jaula de canguro, (Beutelrattenlattengitterkotter), pero el preso se ha escapado. En seguida comienza la búsqueda y pronto viene un guerrero Hotentote gritando:

- ¡He capturado al Asesino! (Attentater).
- Y, ¿a cuál?, pregunta el jefe.
- Al Lattengitterkotterbeutelratterattentater, contesta el guerrero.
- ¿Cómo que al asesino que está en la jaula de canguros cubierta de tela?, dijo el jefe de los Hotentotes.
- Es, -responde a duras penas el guerrero- el Hottentottenstottertrottelmutteratentater (el asesino de la madre hotentota del niño tonto y tartamudo).
- Anda, demonios, -contesta el jefe hotentote,- ¡podías haber dicho desde el principio que habías capturado al Hottentotterstottertrottelmutterlattengitterkotterbeutelrattenattentater...!

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 15
(enviado por el lector Daniel Faure)


Anécdota con Carmen

Un conocido tenor argentino ensayaba el Aria de la Flor ("La fleur que tu m'avais jetée...") de "Carmen" con su no menos famosa profesora, quien le solicitaba reiterada e infructuosamente que cante más piano.

Finalmente, le dijo la Maestra al tenor:
"Querido, Carmen era puta, no sorda".

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 20
(anécdota enviada por el lector Jaime Botana)


¿Cómo te das cuenta de que un bajo del coro ha muerto?
Respuesta: ¡¡¡De ninguna forma!!!

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 21
(enviado por la lectora Susana Sánchez)


El caramelo

Cantaba la soprano Katia Ricciarelli acompañada al piano. En una de las piezas, justo tras la introducción del piano, la cantante detiene al pianista y dirigiéndose a un señor del público le dijo en un castellano bastante bueno :

- "Por favor, guarde el caramelo para el final, yo también tengo hambre y no estoy comiendo".

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 22


"Ser un perro", "tener voz caprina", gallo", "oído de lince"... Los animales están constantemente presentes en el léxico de los cantantes líricos. Sin entrar en odiosas comparaciones (dado que alguno de los dos bandos podría sentirse ofendido) pasaremos revista a diversas anécdotas del Colón que han involucrado a estas bestias. Los animales, se entiende...

Con la montura ladeada

En la ópera "El matrero" de Felipe Boero (1884-1958, Argentina), o tal vez en la "Aurora" de Héctor Panizza (1976-1967, Argentina), un barítono (de cuyo nombre la historia no quiere acordarse) se disponía a arremeter con su aria ya montado en su caballo y apenas antes de partir. Como ya es clásico, el cuadrúpedo se portó muy dócilmente en los ensayos, y en el estreno la nueva iluminación lo alteró. Queriendo evitar la luz de frente que tanto lo molestaba, el equino giró hasta que él y su jinete quedaron mirando el fondo del escenario. Fueron vanos los intentos del hombre por volverlo a su posición: tuvo que cantar toda el aria completamente retorcido sobre sí mismo y resignado a una inevitable tortícolis.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 24
[Extractado del libro "Palco, cazuela y paraíso - Las historias más insólitas del Teatro Colón", escrito por Margarita Pollini (2002, Editorial Sudamericana.]


Aunque sean mecánicos, los animales en los escenarios siempre dan por lo visto dolores de cabeza. La anécdota que vamos a contar es una de las más conocidas en el mundo de la ópera, y varias personas que han trabajado (y trabajan) en el Colón aseguran que tuvo lugar allí; otros en cambio, la atribuyen al tenor Leo Slezak y afirman que fue en otro teatro, dado que el cantante nunca encarnó a Lohengrin en esta sala. Dejando las controversias de lado, disfrutemos de este relato extraordinario :

Trabajo a reglamento

Pionero de los "efectos especiales" en la ópera, Richard Wagner imaginaba muchas de sus escenas en función de las maravillosas maquinarias que enorgullecían a su teatro en Bayreuth. Basta recordar la célebre "Cabalgata de las Walkyrias", la "Entrada de los dioses al Walhalla" y la aparición del dragón Fafner para imaginar el impacto que estas páginas de la Tetralogía habrán producido en sus primeros espectadores. Otra de las piezas en las que Wagner echó mano a estos recursos es "Lohengrin" : el cisne mecánico sobre el que se desplaza el héroe constituye un elemento escénico clave.

Promediando el Tercer Acto, durante la reunión de los nobles listos para ir a la guerra, llega el momento de la despedida de Lohengrin, al que su cisne (el mismo en el que había llegado) viene a buscar, lo cual despierta la admiración de los presentes. En una función más que memorable, la admiración de todos (nobles, protagonista, director, público) se transformó en estupor al ver cómo el animal mecánico no se detenía ante el tenor para que su jinete lo abordara, sino que proseguía impávido su marcha hasta desaparecer del escenario.

Sin perder la calma, el cantante se volvió havia el público y preguntó en un rústico español : "¿Alguien sabe a qué hora pasa el próximo cisne?"

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 24
[Extractado del libro "Palco, cazuela y paraíso - Las historias más insólitas del Teatro Colón", escrito por Margarita Pollini (2002, Editorial Sudamericana.]


Plácido Domingo x 100

Cuando Plácido Domingo vino a cantar La Fanciulla del West nos dio una hermosa sorpresa: al terminar la primera función vimos que los empleados de maquinaria disponían andamios como si fueran mesas atravesando todo el escenario y luego entró un servicio de lunch con saladitos, sandwiches, tortas y champaña. Todo eso en cantidades extraordinarias. Quedamos atónitos.

En eso, Plácido salta sobre la mesa y entona "Mi Buenos Aires Querido". Luego comenta: "Este festejo lo hago cada cien representaciones, esté donde esté. Hoy toca en Buenos Aires". El aplauso fue unánime, aparte del agasajo, por su generosidad.

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 24
(anécdota enviada por el lector Ruperto Martínez, cantante)


Tosco Sciarrone

No tenemos la seguridad de que esta anécdota haya tenido lugar en el Teatro Colón, pero dado que Giuseppe Taddei encarnó allí al Scarpia de Tosca en cuatro temporadas (en el '53, '54, '62 y '65), bien podría haber sucedido en el teatro argentino este incidente en el que el gran barítono demostró que los años sobre las tablas pueden servir para cubrir espaldas ajenas.

El papel de Sciarrone (jefe de Policía) en Tosca tiene unas pocas intervenciones a lo largo de la ópera. En la primera, cuando el Barón Scarpia le pregunta si Cavaradossi ha confesado ("Sciarrone, che dice il Cavalier?), debe responder "Nega" ("Niega"). Más tarde, al "Tutto?" del Barón debe replicar "Tutto". Tan simple secuencia es ideal para un debutante, pero esta vez (como tantas) el hilo fue a cortarse por lo más delgado.

El inexperto Sciarrone contestó al "Sciarrone, che dice il Cavalier?" con un contundente "Tutto" . Si era verdad que Cavaradossi había confesado todo, la acción tal como seguía sería totalmente absurda. Por lo tanto, Taddei se vio en la obligación de cambiar imprevistamente el texto, y agregar :

- Como tutto? Sei sicuro? Ma va' rinchiedere un altra volta!

(¿Cómo que todo? ¿Estás seguro? ¡Pregúntale de nuevo!")

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 25
[Extractado del libro "Palco, cazuela y paraíso - Las historias más insólitas del Teatro Colón", escrito por Margarita Pollini (2002, Editorial Sudamericana.]


La Bohème (anécdota)

Sir Thomas Beecham estaba dirigiendo "La Bohème" de Puccini. La pobre Mimí se estaba muriendo tumbada en un jergón (colchón), y no conseguía lo que Sir Thomas quería; éste la recriminó, a lo que la cantante replicó :
"Maestro, no puede hacerse mejor en posición horizontal".
La respuesta fue :
"Pues, señora, en esa posición he obtenido yo mis mejores éxitos".

Publicado en Revista Claves Musicales Nº 28


 

Los invitamos a hacer sus aportes a esta sección, utilizando el siguiente Formulario para enviar Chistes de Cantantes (o Anécdotas) :

Enviar un Chiste o Anécdota de Cantantes
Nombre*
País*
Chiste o Anécdota*
 

volver a Humor Musical

volver a Home