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Carlos Visnivetski (1944-2010)
"Memorias de un Músico"
Autobiografía escrita en el año 2006
(pág. 23)

TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS, QUINTETOS, QUINTETOS...

QUINTETO DE VIENTOS MUNICIPAL (1979)

En 1979, apenas la Orquesta tuvo su sección de maderas más o menos completa y cuando ya había asumido como director el Maestro Mario Perusso, conocí al entonces Director de Cultura de la Municipalidad. Vale aclarar que en ese momento teníamos un  gobierno militar. El intendente era un civil, el señor Víctor Puente, y su Director de Cultura el señor Alberto Obiol, también civil. Más tarde supe que Obiol era un experto en cine y también había ejercido como Secretario de Extensión Universitaria en la U.N.S. Creo que también integraba la Asociación Cultural de Bahía Blanca. Por lo tanto no hace falta aclarar que era una persona muy integrada con la cultura de la ciudad.

Yo ya había conversado con cuatro de mis compañeros, cada uno llegado de otro extremo del planeta, para formar mi primer quinteto de vientos bahiense. Los elegidos eran Patricia Da Dalt (flauta, Mendoza), César Valledor (clarinete, La Plata), Alfonso Bustamante (corno, Bolivia) y Alberto Bernato (fagot, Capital Federal). Obiol supo de mi idea y nos comentó que a él le interesaba formar un quinteto de vientos municipal. Nos entusiasmamos mucho y, mientras nosotros nos ocupábamos de la parte musical, él comenzó a organizar la parte de "marketing". Para comenzar, un buen día de sol nos metió en su "Chevy" de color verde y nos llevó a sacarnos fotos por varios lugares típicos de la ciudad: la escalinata de la Municipalidad, la escalinata del Teatro Municipal, el campo de golf del Palihue, la cubierta de un barco en el puerto, etc. Luego, una vez que tuvimos un repertorio ensayado, nos reunió en el único lugar y a la única hora en que se podía grabar en silencio: el escenario del Teatro Municipal a las once de la noche. Convocó a técnicos del Teatro e hicimos una grabación histórica de varias obras, como para tener un casete de demostración.

Una vez que tuvimos el casete y las fotos y ya nos estábamos preparando para debutar,  aparecieron los burócratas de La Plata, civiles pero con pensamiento militar, argumentando que los integrantes de la Sinfónica tienen exclusividad con la Provincia y por lo tanto no pueden tener ningún tipo de relación o dependencia  con la Municipalidad. Ese pensamiento coincidía con el que habían puesto en práctica en el Teatro Argentino, según el cual obligaron a "optar" a los músicos que tenían dos o tres empleos. En una reunión en la confitería del Hotel Italia en la que participaron Obiol, Perusso, Carcavallo (director de Cultura de la Provincia) y los integrantes del quinteto, nos prohibieron oficialmente continuar con la idea del "Quinteto Municipal" que, de esa forma, se frustró antes de su primera presentación pública.  

Por supuesto que guardo con emoción las  hermosas y enormes fotos en colores y el casete demostrativo, testigo de mi primera y muy temprana frustración musical bahiense. 

QUINTETO DE VIENTOS "ARTE"  (1981)

Después de un año y medio de duelo y pesadumbre por la pérdida temprana de mi primer quinteto, volví a la carga. Ya en ese momento dos de los integrantes del primer quinteto habían retornado a sus lugares de origen: Patricia y César. Debí elegir otra flauta y otro clarinete y resultaron elegidos Gabriela Rodríguez y Rubén Molinari. Y continuaban Bernato y Bustamante. Comenzamos a trabajar con ahinco (escoba nueva barre bien) y preparamos un programa como para presentarnos, con diferentes obras para quinteto de vientos. Por esos días Gabriela tenía muchos problemas con su nariz y decidió operarse. Decidimos entonces fijar una fecha para uno o dos meses después de la operación.  

La fecha del debut era el 5 de junio de 1981 (recuerdo la fecha por ser el cumpleaños de mi mamá). El lugar elegido era el "living room" del viejo Colegio de Escribanos, una antigua y cálida casona, especial para un grupo de cámara (el edificio nuevo, con su coqueto salón de actos, todavía no existía). Pero hete aquí que Gabriela no terminaba de restablecerse de la operación. A medida que se acercaba la fecha nos dábamos cuenta de que ella no podría soportar todo el programa. Para no cancelar el recital, preparamos de urgencia un programa con tríos y cuartetos sin flauta y dejamos un solo quinteto para que ella pudiera participar. El resultado fue que el recital salió para el lado de los tomates.

Conclusión: nos sacamos unas hermosas fotos con unos cálidos colores, dentro del acogedor salón del Colegio de Escribanos, y terminó la historia del segundo de mis frustrados quintetos, esta vez, después de haber debutado. 

CUARTETO DE VIENTOS "ARTE" (1981-1985/1986)

Después de que hicimos forzadamente el primer y último recital con el Quinteto de Vientos "Arte" y Gabriela se retiró definitivamente, nos vimos en la disyuntiva de buscar otra flautista o seguir sin flauta. Después de conversarlo, rumiarlo y masticarlo, decidimos hablar con otra de las flautistas de la Sinfónica. Pareció muy interesada pero nos pidió que, por razones familiares, fuéramos a ensayar a su casa.

El día previsto, a la hora prevista, con nuestros corazones latiendo ansiosamente, los cuatro ex-integrantes del frustrado quinteto estábamos en la puerta de su casa, tocando el timbre, golpeando, preguntándonos si no nos habríamos equivocado de día o de hora, pero nadie nos contestaba. Nos quedamos un rato, sin saber qué hacer, haciendo conjeturas sobre lo que le podía haber sucedido a la flautista justo en el preciso momento en que tenía el compromiso más importante de su vida.

Finalmente, decidimos retirarnos. Esa misma tarde teníamos el ensayo con la Orquesta y seguramente la flautista se desharía en disculpas ante cada uno de nosotros. Pero no fue así. La flautista no dijo absolutamente nada. A ninguno de los cuatro. Esperamos hasta el intervalo y tampoco dijo nada. Y nunca más dijo nada. Decidimos no preguntarle nada y no hablar nunca más del asunto y así fue. Como si nunca hubiera habido ninguna conversación ni tampoco ninguna cita.

La obvia conclusión fue: nunca más ninguna otra flautista. Formemos un cuarteto masculino y sin flauta. ¿Y cómo se llamará? Por supuesto: "Cuarteto de Vientos Arte". Mediados de junio de 1981.

Un cuarteto con corno pero sin flauta... es bastante raro. Comenzamos a buscar partituras adecuadas y conseguimos unas pocas. Tuve que recurrir a mis habilidades de arreglador y comencé a transcribir y arreglar todo tipo de música. También comenzamos a dedicarnos a los tríos de cañas, ya que es casi imposible encontrar un trío en el que participe el corno.

Debo aclarar que los cuatro integrantes del cuarteto éramos tipos totalmente diferentes. Por un lado éramos dos porteños, un platense y un boliviano. Por el otro, un judío-semi-practicante, un judío-ateo, un católico y un protestante. Por el otro lado, cada cual tenía su propia chifladura. Uno había puesto una fábrica de galletitas y pretendía que ensayáramos en medio de las máquinas en el boliche que había alquilado. El otro era afecto a la cerveza y más de una vez estaba un poco más que mareado. En Viedma tuvimos que ir a buscarlo a una comisaría. Había una persona más o menos sensata, Rubén Molinari, pero tenía una esposa que trabajaba y dos bebés chiquitos... Ensayábamos en su casa y cada dos por tres tenía que salir corriendo para ver cómo estaban  los niños. Pero, a pesar de nuestras diferencias de carácter, nos unía el amor por lo musical y por hacer que nuestro grupo sobresaliera por sobre la mediocridad general. En ese momento, a diferencia de la actualidad, no había grupos de cámara ni tampoco alguna empresa que los patrocinara.

Como dato curioso, la casa que Rubén había alquilado, en cuyo garage ensayábamos, era la misma casa de la calle Lamadrid que, muchos años después, fue sede del Sindicato de la Prensa, en donde yo ensayé con el Coro Bahiense de la Tercera Edad entre 1997 y 2000.

En 1984 volvimos a tener que tomar una difícil decisión. Alfonso Bustamante, que era boliviano, tuvo que volver a su patria por todo ese año. Otra vez a decidir si incluíamos otro cornista en lugar de Alfonso o si nos bancábamos todo el año tocando tríos de cañas. La decisión fue rápida: seguimos con trío... con el Trío de Cañas "Arte".

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