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Carlos Visnivetski (1944-2010)
"Memorias de un Músico"
Autobiografía escrita en el año 2006
(pág. 22)

CORO MUNICIPAL BAHIENSE DE LA TERCERA EDAD

En 1993 la Municipalidad creó una "Casa de Día" para personas mayores, en las que haría diferentes actividades. Estaba por Vieytes al 600. Me presenté en ese lugar y ofrecí formarles un coro. Las asistentes sociales me dijeron que debía enviar una carta a la Municipalidad. Envié una carta a la Subsecretaría de Cultura y esa carta nunca me fue contestada. Quizás mi error fue dirigirme a Cultura, cuando quizás  debí enviar la carta a "Servicio Social", o algo así.

Sin embargo, en Diciembre de 1997, cuatro años después, fui convocado por el Subsecretario de Cultura de la Municipalidad de Bahía Blanca, Señor Ricardo Margo, y por la Comisión Municipal de la Tercera Edad, encabezada por el Señor Osvaldo Zurlo, dependiente de la división Servicio Social. El Señor Zurlo quería formar un coro para competir en los certámenes de abuelos bonaerenses pero no tenía presupuesto para pagarle a un director de coros. Acudió a Cultura creyendo que ellos sí tenían presupuesto. Se equivocó. Las municipalidades nunca tienen presupuesto para coros.

Margo me preguntó, con su habitual sonrisa, si una vez yo no le había enviado una carta... ofreciendo la formación de un coro de tercera edad... Me pidió por favor que le volviera a hacer la carta, pero con fecha actual... Me dijo que conseguirían subsidios de la Provincia de Buenos Aires para apoyo de talleres en los barrios, o algo así.

Nunca quedó claro si el coro pertenecía a "Cultura" (Ricardo Margo) o a "Acción Social" (Pedro Bécares). La cosa se arregló muy fácil: el coro no pertenecía a nadie y así fue como tuvimos que arreglárnoslas solitos durante esos tres años en los que me tocó estar. La sala de ensayo fue conseguida por el Señor Zurlo. Él había sido fotógrafo de "La Nueva Provincia" y fue quien tomó la histórica foto de los marinos argentinos enarbolando la bandera al llegar a las Islas Malvinas. Como tenía buenas relaciones en el Sindicato de Prensa, nos consiguió prestado el quincho del Sindicato y ahí todavía hoy continúa el coro, cinco años después de que yo renuncié y ocho años después de su fundación.

El primer ensayo formal se realizó el 18 de junio de 1998. Para el mes de julio el coro alcanzó una cierta estabilidad en su conformación, con 40 damas y cinco caballeros. Los integrantes del coro se mandaron a hacer unos bonitos uniformes y contratamos a una pianista acompañante que pagábamos entre todos. Nunca pudimos cantar a cuatro voces ni mucho menos presentarnos en certamen alguno, pero el coro llegó a tener una presencia y una prestancia muy particular en cada una de sus presentaciones, inclusive con el agregado de una de las integrantes que tocaba el violín y uno de los integrantes que tocaba el bandoneón. Presencia y prestancia que la Municipalidad nunca advirtió ni aprovechó para lucirse frente a la comunidad o para dar el ejemplo a otras municipalidades.

Por diferentes razones, o argumentos burocráticos que nunca pudieron ser resueltos, no había manera legal de poder abonarme mis honorarios. Primero fue con una tarjeta mensual. Luego anualmente, esperando una remesa que debía venir de La Plata pero nunca llegaba. Las excusas eran diversas: que yo era mayor de cincuenta años y que la Municipalidad no puede contratar a mayores de cincuenta, o bien que yo no tenía el número de contribuyente, o bien que yo ya era empleado de la Provincia y el tema de la incompatibilidad, etc., el caso es que en mi tercer año de director, el 2000, no pudieron pagarme y debí renunciar (cobré en mensualidades, un año después). 

CASA DE LA CULTURA DE GENERAL ROCA (RIO NEGRO)

Entre 1980 y 1981 en General Roca estaba en construcción un edificio muy moderno, justo frente a las vías del tren y a pocas cuadras de la estación, que sería la futura "Casa de la Cultura". Pero además estaba en construcción un proyecto muy ambicioso e interesante, que era ni más ni menos que hacer funcionar ese edificio con gente de las artes. Habían comprado un piano de cola, ya tenían un grupo de música antigua, traían obras de teatro de Buenos Aires y el bar siempre estaba lleno de gente. Uno de los promotores de la idea era el Señor Norberto (Tilo) Rajneri. Si mal no recuerdo era uno de los dueños del diario Río Negro, de General Roca. Para dirigir la parte musical del proyecto había convocado ni más ni menos que a mi "amigo" Jorge Fontenla. Éste me llamó y me interesó para dar clases de oboe y de flauta dulce. Su idea era la de hacer un concierto en el que yo tocara oboe y corno inglés y él mismo me acompañaría con el piano. De esa forma, él creía que podíamos interesar a los jóvenes de la ciudad para inscribirse para estudiar oboe.

(Hasta ahora me he referido a distintas pianistas que me acompañaron en diferentes momentos, todas del sexo femenino. Quiero hacer referencia a la única vez que me tocó tocar con UN PIANISTA). Fontenla eligió una determinada fecha para el concierto y me la propuso. Yo acepté y le pregunté si él quería que yo le enviara las partes de piano para que las viera y las estudiara. Él me contestó displicentemente que no hacía falta, que las ensayaríamos directamente un rato antes del concierto... Y así fue. Nos juntamos en el escenario de la sala, le entregué las partes y ahí mismo, a primera vista, me acompañó mejor que lo que lo hicieron todas las damas mencionadas anteriormente, con todo el respeto y el agradecimiento que todas ellas me inspiran.

No se inscribió ningún alumno de oboe, pero en cambio estuve viajando todo el año para "perfeccionar" a los ejecutantes de flauta dulce del grupo de música antigua. Fue una experiencia muy dura y apenas pude soportar unos pocos meses. Yo tenía libre el día lunes y tenía que aprovecharlo. Tomaba el ómnibus de la empresa "El Valle" a las cinco de la mañana y llegaba a General Roca a las 10. Me iba a la casa de Rajneri, en donde me habían preparado una cama y un desayuno-almuerzo. Dormía (si podía) hasta la una de la tarde y luego me iba a la Casa de la Cultura, en donde tenía clases desde las 14 hasta las 20. Comía cualquier cosa y me iba a la terminal a esperar "El Valle" que salía a las 11 de la noche y llegaba a Bahía Blanca a las 6 de la mañana del martes.

Aunque yo sólo estuve durante un año, o quizás gracias a eso, el proyecto prosperó y fue luego pasando por el IUPA (Instituto Patagónico de las Artes), el INSA (Instituto Nacional Superior de las Artes), la "Ciudad de las Artes" y la "Fundación Cultural Patagónica", que ahora desarrollan una gama de actividades digna de ser conocida.
 

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